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Biblioteca virtual de cambio climático

Con la  certeza cada vez más creciente de los futuros cambios climáticos se reconoce que muchos impactos serán inevitables. En los últimos años, la necesidad de realizar evaluaciones de estos impactos y planificar cuidadosamente las medidas para ayudar a reducirlos -a través de la adaptación- es cada vez más clara. Las vulnerabilidades potenciales y la escala y costos de la adaptación se van entendiendo como temas de importancia nacional fundamental, que están recibiendo una mayor prioridad en todas las agendas políticas (UNFCCC, 2007a).

 

En las Comunicaciones Nacionales, la incorporación de una Sección correspondiente al tema de la adaptación al cambio climático responde al Párrafo 38 del Informe de la Conferencia de las Partes en su octavo período de sesiones que establece que todas las Partes proporcionarán a la CP, de conformidad con lo dispuesto en los incisos b) y c) del Párrafo 1 del Artículo 12 de la Convención, una descripción general de las medidas que hayan adoptado o prevean adoptar para formular, ejecutar, publicar y actualizar regularmente programas nacionales y, cuando sea el caso, regionales que comprendan medidas para facilitar la adecuada adaptación al cambio climático, junto con cualquier otra información que consideren pertinente para el logro del objetivo de la Convención y apta para ser incluida en las Comunicaciones Nacionales (CMNUCC, 2003).

 

La Sección de vulnerabilidad y adaptación

 

A partir de las recomendaciones de los manuales y guías que ofrecen instrucciones para la elaboración de las Comunicaciones Nacionales -como particularizaremos más adelante- el tema de adaptación y vulnerabilidad en la Comunicación Nacional debe constituir una Sección independiente bajo el título de: Programas que comprenden medidas para facilitar la adecuada adaptación al cambio climático.

 

En esta Sección se incluirán todas las actividades, medidas, proyectos y programas que se están llevando a cabo o planificando en el país para adaptarse al cambio climático. Dicha información es una síntesis del estado actual del conocimiento pues la evaluación de la vulnerabilidad y de la adaptación es un proceso continuo. Es importante que la Comunicación Nacional destaque que la evaluación de vulnerabilidad y adaptación es parte esencial de la estrategia nacional de respuesta al cambio climático. El contenido de esta Sección puede hacer énfasis en la vulnerabilidad a la variabilidad climática actual y al futuro cambio climático, los sistemas humanos específicos (hábitat), áreas o sectores más críticos, las barreras o dificultades para la adaptación así como sus oportunidades y prioridades (CMNUCC, 2004). Sea cual fuere la partición que se adopte para organizar esta Sección son fundamentales los siguientes contenidos: a) escenarios climáticos, b) impactos del cambio climático sobre diferentes recursos/sectores (al menos recursos costeros, recursos hídricos, agricultura, salud y asentamientos humanos) y c) opciones de adaptación en relación con la vulnerabilidad de los recursos/sectores discutidos.

 

Seguidamente se ofrece un análisis y discusión general de los elementos fundamentales a considerar para la elaboración de la Sección de vulnerabilidad y adaptación con referencias de materiales técnicos, conceptos y definiciones, enfoques de trabajo, modelos, métodos, herramientas y criterios sectoriales para la adaptación. Todos los temas tratados están apoyados con referencias claves recopiladas para el presente reporte y resumidas en la Biblioteca Virtual de Cambio Climático que se presenta en este Sitio Web.

 

Recursos técnicos para organizar el tema de vulnerabilidad/adaptación

 

En el tema de adaptación y vulnerabilidad al cambio climático hay dos referencias fundamentales que deben seguirse para la organización general de la Sección correspondiente. El Manual (CMNUCC, 2004) en su Apartado 5 (Programas que comprenden medidas para facilitar la adecuada adaptación al cambio climático) ofrece una puerta de entrada al tema que se complementa con la Guía para preparar las Comunicaciones Nacionales en su Módulo 2 Vulnerabilidad y adaptación. Este módulo cumple los objetivos de: a) proporcionar un breve resumen de algunos de los principales métodos, herramientas y datos utilizados por las Partes no incluidas en el Anexo I para tratar los escenarios climáticos y evaluar la vulnerabilidad y adaptación al cambio climático, incluyendo sus ventajas y limitaciones, b) hacer hincapié en los métodos, especialmente aquellos que son fácilmente accesibles y aplicables y c) informar dónde los lectores pueden obtener software, documentación sobre los métodos u otra información relevante (UNFCCC, 2007a).

 

Estas referencias básicas orientan a su vez a otros materiales sobre el tema donde se incluyen el Informe del Grupo de Trabajo II-Impacto, Adaptación y Vulnerabilidad (IPCC, 2007), el Compendio de métodos y herramientas para evaluar los impactos, vulnerabilidad y adaptación al cambio climático (UNFCCC, 2005), así como otros reportes contenidos en el Sitio Web del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, 2013), de imprescindible visita para los técnicos a cargo de esta Sección. Más adelante, al referirnos a temáticas y sectores específicos, mencionaremos otras referencias de aplicación particular.

 

Consideraciones generales para el tema de vulnerabilidad/adaptación

 

Una vez definidos los escenarios climáticos la Sección debe continuar con el tema de impactos, vulnerabilidad y adaptación al cambio climático, el cual resulta más conveniente si se desarrolla con un enfoque sectorial, seleccionando –por supuesto-sectores básicos del panorama socioeconómico y ambiental nacional. La vulnerabilidad se entiende como el grado en que el sistema -natural o humano- es susceptible o incapaz de hacer frente a los efectos adversos del cambio climático (incluyendo la variabilidad del clima y de los valores extremos), en función de la naturaleza, magnitud y ritmo de las variaciones climáticas al que esté expuesto, su sensibilidad y su capacidad adaptativa. La adaptación son los ajustes en los sistemas naturales o humanos en respuesta a estímulos climáticos o sus efectos, actuales o esperados, negativos o positivos, que permitirán moderar los daños o aprovechar sus beneficios, según su propia capacidad de cambiar. La Guía de la UNFCCC (2007a) ofrece éstas y otras definiciones en un glosario de imprescindible lectura.

 

Marcos de trabajo en adaptación

 

Además de la adecuada comprensión de términos y conceptos, el abordaje del tema en la Comunicación Nacional requiere del conocimiento de los diferentes enfoques y marcos de trabajo disponibles para realizar las evaluaciones de vulnerabilidad y adaptación. Este conocimiento es esencial para: a) poder interpretar y ordenar en la Comunicación Nacional la información disponible que se recopile y b) orientar evaluaciones nuevas o complementarias que deban ser realizadas en el marco de la Comunicación Nacional. En la práctica de la evaluación de la vulnerabilidad y adaptación ha resultado útil considerar dos marcos de trabajo: “de arriba hacia abajo” o “de abajo hacia arriba” (UNFCCC, 2007a). El primero ha sido concebido principalmente para ayudar a entender los impactos potenciales del cambio climático a largo plazo (usando modelos globales) mientras que el segundo se ha concebido para enfocarse en la adaptación e involucrar a las partes interesadas en el nivel local (Figura 1).

  

 

Figura 1. Características de enfoques “de arriba hacia abajo” o de “abajo hacia arriba” para evaluar la vulnerabilidad y la adaptación (Traducida y adaptada de la Figura III-1 de la Guía de la UNFCCC, 2007a).

 

La elección entre “arriba hacia abajo” o “abajo hacia arriba” estará motivada por dónde se ubique la evaluación de vulnerabilidad y adaptación en una jerarquía geográfica, desde comunidades individuales (barrio, pueblo o medio ambiente tipo) hacia una escala local (municipal), regional (provincias y distritos), nacional o internacional.  Dichos enfoques permite a los practicantes mezclar marcos de trabajo que se aplican en diferentes escalas geográficas (nivel global y local) a la vez que combinar la adaptación en función de impactos particulares. La Guía de la UNFCCC (2007a) señala que la mejor práctica no es adherirse a un marco en particular sino evaluar críticamente el que mejor se ajuste a las circunstancias de nuestra evaluación.

 

Durante la elaboración de la componente de adaptación y vulnerabilidad dentro de la Comunicación Nacional se debe efectuar una profunda revisión de todos los materiales previos sobre el tema, los cuales deben ser resumidos y sus lecciones generalizadas. Se ofrecerán síntesis de los estudios de los resultados más relevantes de todos los documentos compilados, con referencia a un Sitio Web donde dichos estudios estén disponible al público y a los revisores de la Comunicación Nacional, generalizando las medidas, de manera que casos particulares (por ejemplo, el turismo en Samaná o la agricultura en San Juan) devengan en ejemplos nacionales de adaptación y vulnerabilidad al cambio climático en el sector correspondiente.

 

Consideraciones sectoriales para el tema de vulnerabilidad/adaptación

 

Una vez discutidos los aspectos generales a considerar en el tema de la vulnerabilidad y adaptación haremos un breve recorrido por algunos de los recursos/sectores que deben ser considerados en la Comunicación Nacional: recursos costeros, recursos hídricos, agricultura, salud, turismo y asentamientos humanos. Para cada uno de estos sectores comentaremos los recursos técnicos actualmente disponibles (directrices del IPCC, CMNUCC, PNUD y otras) para el desarrollo de los temas de impactos, vulnerabilidad y adaptación del sector correspondiente, los estudios que ya han sido considerados en anteriores Comunicaciones Nacionales, los nuevos documentos elaborados a nivel nacional o internacional (evaluaciones, resultados de proyectos, marcos de políticas de adaptación) relevantes al sector que deberán ser incorporados en la Comunicación Nacional, así como sugerencias de nuevos estudios y evaluaciones de vulnerabilidad y adaptación que deberían ser realizadas en el marco del proyecto de la Comunicación Nacional.

 

Recursos costeros

 

La zona costera representa una estrecha zona de transición entre la tierra y el mar caracterizada por ecosistemas litorales (playas, manglares, costas rocosas -bajas o acantiladas), de aguas someras (fondos rocosos o de sustratos particulados, pastos marinos, arrecifes coralinos) o de mar abierto, con una alta diversidad de especies, dotada de gran capacidad para proveer bienes y servicios que sostienen actividades como la pesca, el turismo, la navegación, el desarrollo portuario y donde se dan asentamientos urbanos, turísticos e industriales. Los recursos costeros incluyen todos los elementos físicos/ geomorfológicos de la zona costera y marina, los ecosistemas y la biota, los recursos humanos (poblaciones costeras), los recursos construidos (hoteles, diques, carreteras, etc.) con sus valores culturales, patrimoniales y/o arqueológicos; y la multiplicidad de usos de este espacio.

 

Entre los recursos técnicos sobre cambio climático que ofrecen pautas para las evaluaciones de vulnerabilidad y adaptación en la zona costera se encuentran el manual general de métodos de Klein y Nicholls (1998), el compendio de herramientas y metodologías de Coastal Zone Management (2008), la guía para la acción de Herr y Galland (2009) y otros documentos en los temas de opciones tecnológicas (Klein et al., 2001; 2006), resiliencia (Klein, 2002) o tecnologías para la erosión costera y las inundaciones (Linham y Nicholls, 2010). El equipo técnico a cargo de la elaboración del tema de vulnerabilidad y adaptación de los recursos costeros debe estudiar en profundidad estas y otras referencias para organizar y resumir los nuevos resultados y proponer nuevas investigaciones en recursos claves aún no estudiados.

 

En el tema de los recursos costeros el país cuenta con las evaluaciones de impacto del cambio climático sobre los ecosistemas costeros y marinos y las necesidades de adaptación del sector turístico  de Herrera y Betancourt (2001) para la Primera Comunicación Nacional y Herrera y Betancourt (2007; 2007a) para la Segunda Comunicación Nacional, elaboradas a partir de los pasos recomendados por el Subgrupo de Manejo de la Zona Costera del IPCC (Dronkers et al., 1990). Dichos pasos comprenden: 1) definición del área de estudio y especificación de escenarios, 2) inventario de las características del área de estudio, 3) identificación de factores relevantes de desarrollo, 4) evaluación de cambios físicos y respuestas de los sistemas naturales, 5) formulación de estrategias de respuesta y evaluación de sus costos y efectos, 6) evaluación del perfil de vulnerabilidad y valoración de resultados y 7) identificación de necesidades y plan de acción.

 

El tema de la zona costera debe ser una prioridad de la Comunicación Nacional. Entre los nuevos documentos a incorporar se encuentran los de CARIBSAVE (2012), organización regional sin fines de lucro creada por la cooperación entre la Universidad de Oxford y el Centro de Cambio de Clima de la Comunidad del Caribe, institución esta ultima de la cual nuestro país es miembro y que también juega un papel en la colaboración regional sobre cambio climático (CCCCC, 2009). Como parte de su colaboración con MARENA y el MINTUR para abordar los impactos y desafíos del cambio climático en temas de medio ambiente, desarrollo económico, turismo y población, CARIBSAVE (2012a) elaboró un perfil de riesgo climático de República Dominicana donde discute la vulnerabilidad al cambio climático en la forma de vida de las comunidades residentes en Bayahibe e Isla Saona y los impactos del aumento del nivel del mar y las tormentas sobre la línea de costa de Bávaro y Punta Cana. Más recientemente el Programa EcoMar ha iniciado su Proyecto Provincias costeras ante el cambio climático, con resultados para Samaná y Puerto Plata.

 

También hay aportes de la colaboración regional con el Proyecto Escenarios Costeros Caribeños (CCS), donde participan varias instituciones dominicanas (MARENA, INDHRI, TNC y UASD) con el objetivo de cuantificar los impactos de las actividades tierra adentro en los recursos costeros bajo diferentes escenarios de desarrollo y cambio climático, para el modelado y la evaluación de posibles futuros. El Proyecto CCS cartografió la cobertura de la tierra y los suelos de 84 cuencas que drenan hacia aguas costeras, elaborando un modelo de hidrología y clima (IAI, 2010). En términos de estrategias y planes de adaptación de la zona costera y marina, la Comunicación Nacional debe revisar y complementar los lineamientos generales que aparecen en el PANA (Rathe, 2008a).

 

Entre los temas nuevos que deberían incluirse se debe valorar que algunos recursos de la zona costera nunca han sido tratados. Por ejemplo, nunca se han evaluado las consecuencias del cambio climático sobre la pesca y la acuicultura dominicana que son actividades de importancia socioeconómica en casi todas las provincias costeras. FAO (2012) reconoce que el cambio climático tendrá un impacto sobre estas actividades con consecuencias físicas y ecológicas en los ambientes marinos y de agua dulce (Barange y Perry, 2009) cuyas repercusiones sobre las comunidades pesqueras demandarán medidas de adaptación (Daw et al., 2009). Barsley et al. (2013) ofrecen una  recopilación de metodologías de evaluación de vulnerabilidad para la pesca y la acuicultura.

 

Ecosistemas tan importantes como los arrecifes coralinos requieren estudios y seguimiento en relación con los fenómenos de blanqueamiento coralino asociados al incremento de las temperaturas por el cambio climático. Estos eventos se han venido repitiendo sistemáticamente desde 1987 (Williams y Bunkley-Williams, 1990) al 2005 (Wilkinson y Souter, 2008) sin que se cuente con estudios nacionales que expliquen su intensidad, distribución geográfica y su relación con el incremento de la temperatura superficial del agua, sobre la cual Herrera y Betancourt (2013) ofrecen información para la costa Norte del país. El protocolo de evaluación de arrecifes enfocado al blanqueamiento y el estrés térmico de Obura y Grimsdith (2009), ofrece pautas para estos estudios.

  

Recursos hídricos

 

En el tema de hidrología y cambio climático hay varios recursos técnicos disponibles para el abordaje de la vulnerabilidad y adaptación (Feenstra et al., 1998; Kundzewicz et al., 2007; Bates et al., 2008; UNFCCC, 2010). La Guía de UNFCCC (2007a) también dedica un apartado a los recursos de agua dulce y recomienda once herramientas de evaluación que proveen diferentes enfoques. Se trata de modelos de hidrología de cuencas, simulación hidráulica y/o manejo de recursos de agua con diferentes denominaciones: evaluación y planificación del agua WEAP (2012), evaluación de suelos y aguas SWAT (2013) modelación hidrológica HEC-HMS (2013) y MIKE-SHE (2012),  manejo de recursos hídricos HYMOS (2013), análisis de ríos HEC-RAS (2013), morfología ribereña MIKE21 (2012), simulador de interacciones agua-sedimentos-ecología DELFT3D (2013), asignación Aquarius (Díaz et al., 2000), manejo y planeamiento de la cuenca (RIBASIM, 2012) y simulación multipropósito MIKE BASIN (2012). En particular con el Modelo WEAP, existen experiencias nacionales de su aplicación a la cuencas del Haina y Yaque del Sur  (Escobar, et al., 2011).

 

En la Primera Comunicación Nacional el tema de vulnerabilidad y adaptación de los recursos hídricos al cambio climático se estructuró sobre la base de la evaluación global, con consideraciones sobre la intrusión salina en las áreas acuíferas de la Planicie Costera Oriental, de Planos (2001). En la Segunda Comunicación Nacional el tema tuvo como base el estudio de impacto del cambio climático y medidas de adaptación en la cuenca del Río Haina de Planos et al. (2007).

 

Para la próxima Comunicación Nacional existen nuevos estudios a incorporar que tratan el tema de impacto y adaptación al cambio climático en la hidrología dominicana en el contexto regional (Planos, 2009; Anderson et al., 2011; Setegn, 2011), en sus aspectos económicos (ECLAC, 2010) o enfocados directamente en medidas (Franco, 2009) o políticas (Rymer et al., 2008). De especial interés son todos los resultados del Centro del Agua del Trópico Húmedo para América Latina y el Caribe, por ejemplo, sobre las  inundaciones en el Lago Enriquillo (CATHALAC, 2010) o el déficit nacional de lluvias (CATHALAC, 2011). El papel de CHATALAC dentro de la colaboración regional es relevante pues está implementando una plataforma geográfica e hidrometeorológica práctica integrada con el objetivo de establecer procedimientos de manejo e intercambio de información en agua y cambio climático, mejorar los servicios hidrometeorológicos y fortalecer las capacidades de la región de Centroamérica y República Dominicana en las observación, modelación y predicción del clima (CATHALAC, 2013). Mas recientemente, UNDP/BCPR (2013) abordan el tema del riesgo climático para el recurso agua en la Cuenca del  Yaque del Sur.

 

También han estado en marcha diversas iniciativas regionales como el Diálogo Regional de Política de Agua y Cambio Climático en las Américas (INDHRI, 2011) con su documento Agua y adaptación al cambio climático en Las Américas que aborda los temas de servicios climáticos, infraestructura e información para la adaptación, papel de los ecosistemas en la gestión adaptativa de los recursos hídricos, gestión integrada de los recursos hídricos, adaptación al cambio climático en materia de agua en las ciudades y participación de la sociedad civil (ACC/DRP, 2012).

 

En términos de estrategias y planes para la adaptación el equipo encargado del tema de los recursos hídricos para la Comunicación Nacional deberá revisar los lineamientos generales del sector que aparecen en el PANA (Rathe, 2008a) y complementarlos con el Plan Hidrológico Nacional del INDRHI (2012), que describe la situación del agua en República Dominicana y ofrece lineamientos sobre políticas para un mejor aprovechamiento de los recursos hídricos y una propuesta de estrategias, incluido el cambio climático.

 

Como vimos al inicio, las evaluaciones de vulnerabilidad y adaptación se han concentrado en las cuencas del Sureste dominicano, mientras que las mayores cuencas del país (como Yaque del Norte, Yaque del Sur y Yuna) nunca han sido incluidas, por lo que sería recomendable que la siguiente Comunicación Nacional abordara la evaluación de éstas u otras cuencas. Por ejemplo, la caracterización ambiental de la Provincia Samaná llamó la atención acerca de la necesidad de estudios sobre los cambios en las condiciones hidrológicas y ecológicas del estuario de Samaná, tanto por la influencia del represamiento como por las alteraciones en el patrón de precipitaciones asociado al cambio climático, que pueden atentar contra la vida del estuario más grande del país (Betancourt, 2011).

 

El tema es amplio pues las evaluaciones de vulnerabilidad y adaptación en los recursos hídricos incluyen consideraciones acerca de los cambios en la frecuencia e intensidad de las precipitaciones, cambios en el escurrimiento anual promedio, impactos hidrológicos en la zona costera, cambios en la calidad del agua, cambios en la demanda de agua y cambios de la cuenca subterránea y otros (UNFCCC, 2007a) que deberán ser estudiados por el equipo a cargo de esta Sección.

 

Agricultura y silvicultura

 

Entre los recursos técnicos para organizar y tratar la adaptación en el sector agrícola se encuentran los de Feenstra et al. (1998), FAO (2007), GTZ (2008) o Clements et al. (2011). La Guía para las Comunicaciones Nacionales en su Módulo 2 de vulnerabilidad y adaptación (UNFCCC, 2007a) también dedica un apartado a la agricultura con importantes pautas de aplicación general.

 

Los trabajos de impactos, vulnerabilidad y adaptación en la agricultura de Rivero (2001) y Rivero y Rivero (2008), sirvieron de marco para el desarrollo del tema en la Primera y Segunda Comunicaciones Nacionales, respectivamente. Estos trabajos trataron sobre varios cultivos (yuca, batata, arroz o maíz) y contienen medidas de adaptación vigentes para el sector (regionalización de cultivos, selección/introducción de variedades, perfeccionamiento de tecnologías y disciplina tecnológica de la producción agrícola, redistribución de áreas de siembra entre cultivos, nuevas técnicas de producción agrícola, formación de nuevos hábitos alimentarios o nuevas condiciones en lo relativo a la lucha integrada contra las plagas y enfermedades) que deben ser tomadas y ampliadas.

 

En el apartado de los impactos del cambio climático en la agricultura y su adaptación se debe recopilar y analizar toda la información disponible sobre el tema, comenzando por los trabajos elaborados para las anteriores comunicaciones, pues mucha información está aún pendiente de ser sistematizada. El tema de impactos y adaptación de la agricultura debe ampliarse y enfocarse en lo posible por regiones y cultivos, priorizando aquellos de mayor valor económico para el país. Aquí son claves las instituciones dominicanas de la investigación agrícola. El IDIAF tiene nuevas experiencias de valor para la adaptación frente al cambio climático en la innovación tecnológica agroalimentaria, la agricultura biointensiva (método de agricultura ecológica sustentable de pequeña escala enfocado al autoconsumo y a la mini-comercialización que aprovecha la naturaleza para obtener altos rendimientos de producción en poco espacio con un bajo consumo de agua, utilizando semillas criollas y solamente unos pocos fertilizantes orgánicos) o la selección de especies más tolerantes a factores de impacto del cambio climático (IDIAF, 2012); así como el CEDAF en invernaderos (CEDAF, 2007) e hidroponía (CEDAF, 2008). Mancebo (2012) ofrece la visión de medidas de adaptación del Ministerio de Agricultura. Se ha implementado un Foro Nacional de Adaptación de la Agricultura al Cambio Climático (CNCCMDL, 2011).

 

Existen materiales no incluidos en anteriores Comunicaciones Nacionales con medidas de adaptación para el sector agrícola dominicano, como el de la sequía meteorológica y agrícola de Centella et al. (2006) y las notas de cambio climático y agricultura del World Bank (2009). Izzo et al. (2012) proponen fomentar estudios que permitan seleccionar y sucesivamente implementar variedades tolerantes a la sequía particularmente en los rubros agrícolas de mayor valor comercial y para el consumo nacional. Mas recientemente, UNDP/BCPR (2013) abordan el tema del riesgo climático para la agricultura en la Cuenca del  Yaque del Sur.

 

Además de los estudios particulares sobre la agricultura dominicana se deben consultar materiales especializados para la región que tratan el tema de adaptación en los bosques (Seppala et al., 2009) o el de incentivos para el fomento y adopción de buenas prácticas agrícolas, como medida de adaptación al cambio climático (CATIE, 2009). Para el cultivo del café, un rubro vital en la economía y la sociedad dominicana, el Centro de Investigaciones de Agricultura Tropical y Educación Superior -del cual nuestro país es parte- posee un reporte muy completo titulado Fortaleciendo la capacidad de adaptación de los caficultores mesoamericanos ante los cambios globales (CATIE, 2004). El Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza CATIE es un centro de enseñanza e investigación asociado al IICA, que durante varios años ha venido trabajando con MINAG, CONIAF y CEDAF para el desarrollo de actividades de formación, capacitación e investigación que incorpora los impactos y adaptación de la agricultura al cambio climático (CATIE, 2013).

 

En la colaboración regional también debe nombrarse el Programa de Agricultura, Manejo de Recursos Naturales y Cambio Climático del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA, 2012), con participación del MINAG, CONIAF y CEDAF, que recientemente celebró su taller de desarrollo de sinergias entre sectores agrícola y ambiental para contribuir al proceso de adaptación y mitigación de la agricultura al cambio climático dentro del sistema nacional de innovación (IICA, 2012a).

 

En términos de estrategias y planes para la adaptación del sector agrícola el equipo encargado del tema deberá revisar los lineamientos generales del sector que aparecen en el PANA (Rathe, 2008a) y complementarlos con la Estrategia para el desarrollo agropecuario y agroindustrial sostenible de la República Dominicana 2010–2030, donde los actores agropecuarios y forestales del país reconocen su contribución a la sociedad y a la economía dominicana, así como al resto del mundo, en mitigación y adaptación a los efectos del cambio climático, en reducir la pobreza rural y fortalecer la seguridad alimentaria (JAD, 2009).

 

Salud pública

 

El Sitio Web de la Organización Mundial de la Salud (WHO, 2013) ofrece varios recursos técnicos sobre cambio climático y salud humana, enfocados a explicar sus riesgos y respuestas (OMS, 2003), guiar las evaluaciones de vulnerabilidad y adaptación en el sector salud (WHO, 2003; 2008), enseñar a proteger la salud humana ante el cambio climático (WHO, 2009) o su relación con el género (WHO, 2012a). El equipo técnico a cargo de la elaboración del tema de vulnerabilidad y adaptación en el sector salud deberá estudiar en profundidad toda esta literatura para organizar los materiales compilados, resumir sus resultados y proponer nuevas investigaciones en el campo de la salud.

 

El tema de cambio climático y salud en las Comunicaciones Nacionales anteriores ha estado enfocado solo en la malaria en la Primera Comunicación Nacional y además al dengue en la Segunda Comunicación Nacional, a partir de los trabajos de Ortiz (2001; 2007). En este sector queda un inmenso campo por desarrollar pues muchas importantes afectaciones de salud relacionadas con el clima que señala la Encuesta Nacional Demográfica y de Salud (CESDEM, 2007) nunca han sido evaluadas en su relación con la variaciones climáticas.

 

Un tema nuevo a valorar en el tema de la salud podría ser el de la ciguatera. Testera et al. (2010) en un estudio que incluye a República Dominicana, hallaron una alta relación entre la incidencia anual de ciguatera y el calentamiento del agua superficial en el Caribe. Considerando solo la literatura internacional, los reportes de afectación por ciguatera en turistas que visitaron República Dominicana se vienen repitiendo sistemáticamente desde 1985 hasta el 2001 (FAO, 2004) y continúan hasta el presente. Estas cifras implican no solo un riesgo para la vida humana sino también para el prestigio y el bienestar económico del sector turístico.

 

En términos de estrategias y planes para la adaptación del sector salud el equipo encargado del tema deberá revisar y discutir los lineamientos generales del sector que aparecen en el PANA (Rathe, 2008a) y considerar los planteamientos del Plan Decenal de Salud 2006-2015 (SESPAS, 2006), los resultados de la Componente de Cambio Climático de la Agenda de Salud de Centroamérica y República Dominicana 2009-2018 (COMISCA, 2009) y el Plan de Salud de Centroamérica y República Dominicana 2010-2015 (COMISCA, 2009a). Estos dos últimos documentos regionales tienen entre sus objetivos estratégicos reducir la vulnerabilidad ante los desastres de origen natural, las emergencias antrópicas y los efectos del cambio climático. En sus líneas de acción proponen apoyar a los Ministerios de Salud en la evaluación de la vulnerabilidad de los sistemas nacionales de salud y la formulación de planes y programas para atender las necesidades efectos negativos del cambio climático, así como la creación de un Observatorio de clima y salud.

 

Asentamientos humanos e infraestructura

 

El impacto de las amenazas climáticas (por ejemplo inundaciones durante eventos meteorológicos extremos) sobre los asentamientos humanos y la infraestructura, bajo un enfoque de riesgo climático, es un tema reiterado en la literatura nacional sobre desastres (Herrera y Orrego Ocampo, 2011). Sin embargo, el tema de impacto, vulnerabilidad y adaptación al cambio climático de los asentamientos humanos y la infraestructura no es un tema comúnmente tratado y nunca ha sido una prioridad en las Comunicaciones Nacionales. Orrego (2004) explica que el desarrollo conceptual de la comunidad académica y de teóricos de la gestión de riesgos de desastres ha transcurrido por caminos diferentes al desarrollo de la comunidad relacionada con el cambio climático, con lenguajes, enfoques e institucionalidades diferenciadas, y solo a partir de años recientes se han venido articulando dichas aproximaciones alrededor del concepto de gestión del riesgo climático, aunque se hace necesario seguir reforzando un discurso común sin sacrificar especificidades.

 

El equipo que aborde este tema tendrá la misión de articular ambos enfoques, para lo cual existe literatura especializada que trata el tema de impacto, vulnerabilidad y adaptación de los asentamientos humanos ante el cambio climático (Scott et al., 1996). En este contexto es importante diferenciar las poblaciones urbanas y rurales, y muy especialmente los asentamientos humanos de la zona costera que estarán más expuestos a las consecuencias del ascenso del nivel del mar.

 

Entre los trabajos a incorporar se encuentra el reporte de Parish et al. (2008) que comentan los impactos del ascenso del nivel del mar y el incremento de eventos meteorológicos extremos sobre las poblaciones costeras. CARIBSAVE (2012a) implementó una metodología de evaluación de vulnerabilidad y capacidad adaptativa al cambio climático en las comunidades de Bayahibe e Isla Saona. Del Rosario et al. (2012) tratan los territorios rurales y la adaptación al cambio climático en República Dominicana. Pero el trabajo más completo es el de Ashwill et al. (2011), que aplican el Marco de coalición para la adaptación en América Latina y el Caribe (MCA) en localidades urbanas (La Zurza y Guachupita) y rurales (La Descubierta y Bartolomé) de las Provincias Santo Domingo e Independencia, analizando su grado de exposición, sensibilidad, capacidad adaptativa, impactos, aspiraciones y éxitos en la construcción de coaliciones de adaptación. El Marco de Coalición de Adaptación es un proceso a través del cual los grupos locales forman coaliciones o alianzas con grupos exteriores sobre cuestiones de cambio climático a fin de conseguir un futuro deseado común.

 

El MCA es un enfoque novedoso y práctico que integra cuatro perspectivas para construir resiliencia social al cambio climático, valorando que los impactos: a) son diversos y de un contexto específico por lo que las necesidades se deben planificar localmente y en todos los sectores, a la vez que incluir recursos y conocimientos no locales, b) representan a menudo cambios a largo plazo por que las instituciones necesitan adaptarse con la vista puesta en la misma escala de tiempo y c) son difíciles de predecir por lo que el marco de trabajo debe tener la  adecuada flexibilidad para evolucionar y d) requieren medidas de adaptación, más que reactivas a los impactos, centradas en la precaución y en los factores subyacentes de la vulnerabilidad.

 

En las áreas de riesgo y cambio climático nuestro país es parte del Sistema Mesoamericano de Información Territorial (SMIT), herramienta de gestión integral para reducción del riesgo ante desastres (PM 2013), donde participan varias instituciones (DC, ONE, ICM e INDHRI).

 

Integración de resultados en vulnerabilidad/adaptación

 

Finalmente,  la evaluación de vulnerabilidad y adaptación debe analizar la interacción de los varios impactos del cambio climático entre sectores con un enfoque particular, pero también se requiere el enfoque general del impacto sobre los objetivos y metas nacionales de desarrollo sostenible. Se pueden emplear varios métodos cualitativos, incluido el juicio de expertos, para compilar en matrices descriptivas simples los datos que identifiquen vínculos entre los sectores (Figura 2) y por tanto la adecuación de las estrategias de adaptación. También son de utilidad los diagramas esquemáticos simples para representar las relaciones entre sectores (Figura 3). Estas herramientas pueden ser usadas para modelar las relaciones y promover ideas de las implicaciones inter-sectoriales del cambio climático. Esta integración debe ser vista como una forma de pensar para examinar la vulnerabilidad total, clasificar vulnerabilidades y derivar políticas y estrategias como las que se discuten seguidamente (CMNUCC, 2004).

 

 

Figura 2. Ejemplo de una matriz para presentar los impactos y las opciones de vulnerabilidad y adaptación, según el Manual de la CMNUCC (2004).

 

  

Figura 3. Diagrama esquemático simple de las relaciones inter-sectoriales (Traducida y adaptada de la Figura VI-3 de la Guía de la UNFCCC, 2007a).

 

Documentos de políticas y estrategias en vulnerabilidad/adaptación

 

Las estrategias y opciones de adaptación al cambio climático en los diferentes recursos/sectores como respuesta a impactos específicos, deben ser vistas en el contexto de programas y políticas generales, y prioridades de desarrollo nacional, por cuanto estas brindan el enfoque coordinado y holístico de integración que requiere su implementación (CMNUCC, 2004). Bajo estos criterios la Comunicación Nacional deberá incorporar todos los documentos de políticas y estrategias sobre adaptación, generados después del 2009 o pobremente tratado en la Segunda Comunicación Nacional. Aunque ya hemos hecho mención a algunos de ellos durante las discusiones sectoriales, veámoslos aquí desde una perspectiva más general.

 

Un documento clave a considerar en la Sección de vulnerabilidad y adaptación es el Plan de acción nacional de adaptación al cambio climático de República Dominicana PANA (Rathe, 2008), fruto de un análisis multicriterio y juicio de expertos donde se priorizaron sectores y sistemas vulnerables a los cuales se asignaron medidas de adaptación analizadas individualmente y en sus interrelaciones (Moliné, 2008). El PANA sigue las pautas para elaborar este tipo de planes de la UNFCCC.

 

La próxima Comunicación Nacional deberá profundizar en este plan y  analizar, además de los lineamientos de los diferentes sectores –como se ha ido indicando- su marco conceptual, visión y principios, necesidades prioritarias de adaptación, componentes, líneas de acción, sistemas vulnerables tratados y sectores priorizados. Probablemente el PANA pueda ser enriquecido con nuevos lineamientos a partir de los planes nacionales y/o regionales de carácter sectorial existentes y los aportes de la revisión de los planes de adaptación de República Dominicana que realizan Medeiros et al. (2011).

 

Otro material relevante es la evaluación de los flujos de inversión y flujos financieros para la adaptación en los sectores agua y turismo en la República Dominicana que discute las necesidades financieras para actividades, estudios y proyectos relacionados a la adaptación al cambio climático en sectores priorizados. Durante el proceso de preparación de la evaluación en los sectores agua y turismo en la República Dominicana se identificaron acciones prioritarias que deben aplicarse en el ámbito de las políticas nacionales para adaptar dichos sectores a los efectos del cambio climático. Las inversiones que se necesitarán en el futuro para acometer estas acciones se encuentra en el orden de los US$ 4.45 billones (PNUD, 2011).

 

No menos importante para incorporar es el documento que discute los puntos críticos para la vulnerabilidad a la variabilidad y cambio climático en la República Dominicana y su adaptación al mismo (USAID/TNC, 2012) en los sectores agricultura, agua para consumo humano, energía, Áreas Protegidas, asentamientos humanos y turismo, con una escala provincial. Elaborado con el objetivo principal de sentar las bases para la comprensión y análisis de la vulnerabilidad de sistemas y sectores priorizados y la identificación de puntos clave para sugerir medidas que puedan orientar el diseño de políticas e inversiones orientadas a la adaptación al cambio climático (Izzo et al., 2012), el reporte discute aspectos como exposición, sensibilidad y capacidad de adaptación, indicadores de vulnerabilidad y ofrece conclusiones y recomendaciones.

 

El desarrollo como creador de vulnerabilidad al cambio climático

 

El reporte titulado Creando vulnerabilidad a los desastres naturales en República Dominicana, con casos de estudio de la agricultura en la década de los 80, explica como determinadas condicionantes del desarrollo agrícola (producción comercial a expensas de los productores de pequeña escala) promovía la deforestación de tierras bajas para el cultivo de la caña, obligaba a los pequeños agricultores a cultivar en áreas con pendientes (con la consecuente erosión de laderas) y forzaba la migración con asentamientos en sitios de riesgo (Jeffery, 1982).

 

Veintitrés años después, el reporte titulado El turismo: si no se modifica, se agota, con ejemplos del turismo en la década de los 90, señala que las acciones de construcción de hoteles sobre humedales, pantanos y manglares han tenido un fuerte impacto en el medio ambiente provocando que las zonas así intervenidas sean más vulnerables a desastres naturales ante la presencia de tormentas tropicales o ciclones (PNUD, 2005).

 

Con una diferencia de más de dos décadas y tratando dos sectores diferentes, agricultura y turismo, la temprana conclusión de Jeffery (1982) se mantiene vigente: la vulnerabilidad de las poblaciones a los desastres naturales puede ser creada por ciertos procesos sociales y económicos, los cuales en un contexto particular están implícitos en el desarrollo, estatal o privado, de ciertos sectores.

 

Esta afirmación, que aún sigue vigente, encierra una significativa alerta. En medio de un extraordinario esfuerzo nacional –en costo y acciones- a favor de la reducción de emisiones de GEI para la mitigación del cambio climático y la adopción de medidas inteligentes y prácticas de adaptación, carece de total sentido que determinadas actividades de nuestros modelos de desarrollo tengan la potencialidad de tornar más vulnerable el ambiente a las consecuencias del cambio climático, incrementando las necesidades y los costos de la adaptación, ya de por sí elevados (PNUD, 2011).

 

Al respecto son ejemplos conocidos del desarrollo turístico en la Provincia La Altagracia la destrucción sistemática de los manglares de cuenca de Bávaro-Punta Cana para construir hoteles, que motiva que al presente ocurran severas inundaciones; o la reciente tendencia de construir playas artificiales a expensas de la destrucción de las terrazas rocosas facilitando la penetración del mar. También podemos incluir las deforestaciones en la Provincia Samaná donde el 20% del bosque costero de Cayo Levantado se destruyó para construir cabañas y caminos o la contaminación orgánica de origen industrial o urbano comunes en gran parte del litoral dominicano (por ejemplo Haina y San Pedro) pues se reconoce que el calentamiento global y la eutrofización en los cursos de aguas dulce y las zonas costeras pueden reforzar mutuamente los síntomas que se expresan y por tanto los problemas que causan (Moss et al., 2012).

 

Para afrontar estas situaciones, al margen de la necesidad de aplicar con mayor energía y efectividad las regulaciones ambientales, no hay dudas que se necesita fortalecer la componente de cambio climático en la gestión ambiental dominicana. El Sistema Nacional de Evaluación Ambiental cuenta con más de diez años de experiencia, desde la promulgación de la Ley General sobre Medio Ambiente y Recursos Naturales de la República Dominicana (SEMARENA, 2000). Se dispone de un Procedimiento de Evaluación de Impacto Ambiental (SEMARENA, 2002), una Guía para la realización de las Evaluaciones de Impacto Social (McPherson, 2003) y un manual de Pautas para la Elaboración de Estudios de Impacto Ambiental (Betancourt y Herrera-Moreno, 2010).

 

Todos estos elementos aseguran que las diversas componentes del ambiente físico-natural y socioeconómico-cultural sean consideradas en las evaluaciones ambientales en relación con los impactos del proyecto que se analiza, pero al presente se reconoce que ya no es suficiente evaluar el impacto de una instalación sobre el ambiente, sino que es necesario también considerar el impacto del ambiente cambiante sobre la instalación para -en la medida de lo posible- integrar el impacto de este cambio en el Plan de Manejo y contrarrestarlo (Paskal, 2009).

 

Sin embargo, con raras excepciones, el tema del cambio climático no aparece en ningún Estudio de Impacto Ambiental del país, pues no forma parte de los Términos de Referencia que entrega el Viceministerio de Gestión Ambiental para guiar el mismo. Lo mismo ocurre con los Informes de Cumplimiento Ambiental ICA que se solicitan a los proyectos de instalaciones existentes donde se incluyen muestreos de gases de combustión generados en las chimeneas y ductos de escape de los equipos (CO, NOx, SOx y CO2) como parte de la caracterización de las emisiones, pero solo en su connotación de contaminación atmosférica.  

 

En el marco de la Comunicación Nacional se deberá abordar el tema de cómo modernizar y ampliar nuestra Sistema de Evaluación Ambiental incorporando la componente del cambio climático desde sus más diversos ángulos. Existen recursos técnicos para incorporar al proceso de Evaluación de Impacto Ambiental el cambio climático con una connotación general (Bell et al., 2003; Agrawala et al.,2010; Kørnøv et al., 2010) o por ejemplo en la aplicación de medidas de mitigación y adaptación (CIDA 2011; IEMA, 2012). Se han realizado eventos dedicados a la integración del cambio climático y la evaluación ambiental (IAIA, 2011).

 

Dentro de las experiencias nacionales de vinculación de la gestión ambiental y el  cambio climático se debe incluir la Evaluación Ambiental Estratégica (EAE) del Plan Energético Nacional de República Dominicana de CNE/MARENA (2010), que evalúa la problemática energética del país, las políticas propuestas para el cambio de la matriz energética y los niveles de emisión de GEI, derivando medidas y estrategias de mitigación para la aplicación de proyectos de URE y FENR al MDL, a la vez que estima sus beneficios ambientales (en reducción de GEI) y económico- financieros (en la venta de CER). Para avanzar en este campo, como ampliaremos más adelante al hablar del tema de la educación, se deberá incorporar a los Prestadores de Servicios Ambientales y a los técnicos del Viceministerio de Gestión Ambiental como una audiencia especial en el tema de la capacitación en cambio climático dentro de la gestión ambiental. Este objetivo lo maneja el Proyecto Incorporando los impactos del cambio climático al proceso de Evaluación de Impacto Ambiental en República Dominicana, presentado a la UNESCO por el Programa EcoMar, Inc.


Portal de Cambio Climático del Programa EcoMar, Santo Domingo. Coordinadores: Alejandro Herrera-Moreno y Liliana Betancourt. Última actualización: Marzo 13, 2015